Antes de convertir el cuerpo, la presencia y la expresión en el centro de mi trabajo profesional, fueron durante muchos años parte de mi propia historia.
He crecido rodeado de arte, danza, flamenco y escenario. Más adelante llegaron el teatro, la Gestalt, el coaching y el trabajo con grupos.
Durante mucho tiempo pensé que eran etapas diferentes de mi vida.
Hoy las entiendo como partes de una misma búsqueda.
El arte estaba presente en mi vida mucho antes de que pudiera decidir dedicarme profesionalmente a él.
Crecí en una familia profundamente vinculada a la danza y al flamenco. Mis padres pertenecieron a una generación de artistas que hizo del escenario una forma de vida, viajando, creando y trabajando junto a algunos de los grandes nombres de la cultura española de su tiempo.
El escenario me proporcionó experiencias extraordinarias.
Viajar, conocer países y culturas diferentes, trabajar con grandes profesionales y participar en proyectos artísticos exigentes amplió profundamente mi mirada sobre el mundo.
Pero la vida artística también me permitió conocer otra cara del oficio.
El teatro fue uno de los primeros lugares donde esa búsqueda pudo continuar.
La interpretación me permitió relacionarme con el cuerpo de otra manera. Ya no se trataba solamente de ejecutar un movimiento, sino de comprender el impulso que lo origina, la emoción que lo acompaña, la intención, la imaginación, la relación y la acción.
Actualmente trabajo en la intersección entre cuerpo, presencia, conciencia y expresión.
Acompaño a personas en procesos de desarrollo personal y profesional y trabajo especialmente con artistas y profesionales que necesitan desarrollar una relación más consciente y libre con su cuerpo, su expresión y su manera de estar ante los demás.
Antes de convertir el cuerpo, la presencia y la expresión en el centro de mi trabajo profesional, fueron durante muchos años parte de mi propia historia.
He crecido rodeado de arte, danza, flamenco y escenario. Más adelante llegaron el teatro, la Gestalt, el coaching y el trabajo con grupos.
Durante mucho tiempo pensé que eran etapas diferentes de mi vida.
Hoy las entiendo como partes de una misma búsqueda.
El arte estaba presente en mi vida mucho antes de que pudiera decidir dedicarme profesionalmente a él.
Crecí en una familia profundamente vinculada a la danza y al flamenco. Mis padres pertenecieron a una generación de artistas que hizo del escenario una forma de vida, viajando, creando y trabajando junto a algunos de los grandes nombres de la cultura española de su tiempo.
El escenario me proporcionó experiencias extraordinarias.
Viajar, conocer países y culturas diferentes, trabajar con grandes profesionales y participar en proyectos artísticos exigentes amplió profundamente mi mirada sobre el mundo.
Pero la vida artística también me permitió conocer otra cara del oficio.
El teatro fue uno de los primeros lugares donde esa búsqueda pudo continuar.
La interpretación me permitió relacionarme con el cuerpo de otra manera. Ya no se trataba solamente de ejecutar un movimiento, sino de comprender el impulso que lo origina, la emoción que lo acompaña, la intención, la imaginación, la relación y la acción.
Actualmente trabajo en la intersección entre cuerpo, presencia, conciencia y expresión.
Acompaño a personas en procesos de desarrollo personal y profesional y trabajo especialmente con artistas y profesionales que necesitan desarrollar una relación más consciente y libre con su cuerpo, su expresión y su manera de estar ante los demás.
Esta historia profesional y personal no empezó conmigo.
Quiero conservar aquí una pequeña parte de la memoria artística de mis padres, Daniel Moya y María Medina, y de una generación de artistas con la que compartieron escenarios, viajes, ensayos y vida.
Esta historia profesional y personal no empezó conmigo.
Quiero conservar aquí una pequeña parte de la memoria artística de mis padres, Daniel Moya y María Medina, y de una generación de artistas con la que compartieron escenarios, viajes, ensayos y vida.


Sobre estas lineas, a la izquierda, Camarón, Paco de Lucía, Rancapino, Pepin Salazar y un chófer. Agachados, Daniel Moya (izda.) y Emilio de Diego.

La famosa “Farruca” de Antonio Gades (mi padre en el centro)

Foto en un ensayo de la Compañía de Gades en 1970. Entre otros, Cristina Hoyos (en el centro), el gran cantaor Juan Peña «El Lebrijano» (en el extremo dcho de pie), junto al gran bailaor Alejandro Vega y mi tío Quique Esteve. También (en el extremo izq de pie), Rafael Salazar «Caldera de Salamanca», hermano de Rafael Farina. Abajo, Juan Antonio Jimenez, pareja artística y personal de Cristina Hoyos (en cuclillas), junto Antonio Gades sentado en el centro (con calzado de jota aragonesa) y a continuación (en cuclillas por orden) sus guitarristas, Pepin Salazar, Emilio de Diego y mi padre Daniel Moya.


Sobre estas lineas, a la izquierda, Camarón, Paco de Lucía, Rancapino, Pepin Salazar y un chófer. Agachados, Daniel Moya (izda.) y Emilio de Diego.

La famosa “Farruca” de Antonio Gades (mi padre en el centro)

Foto en un ensayo de la Compañía de Gades en 1970. Entre otros, Cristina Hoyos (en el centro), el gran cantaor Juan Peña «El Lebrijano» (en el extremo dcho de pie), junto al gran bailaor Alejandro Vega y mi tío Quique Esteve. También (en el extremo izq de pie), Rafael Salazar «Caldera de Salamanca», hermano de Rafael Farina. Abajo, Juan Antonio Jimenez, pareja artística y personal de Cristina Hoyos (en cuclillas), junto Antonio Gades sentado en el centro (con calzado de jota aragonesa) y a continuación (en cuclillas por orden) sus guitarristas, Pepin Salazar, Emilio de Diego y mi padre Daniel Moya.

Cartel de la película.
Mi padre, a la guitarra, junto al gran genio innovador del flamenco, Vicente Escudero. Escena de la película “Con el viento solano” (1966), dirigida por Mario Camus y protagonizada por Antonio Gades.
Programa de TVE “Galas del sábado” sobre Antonio Gades, bailando “Mirabrás”. Al cante el lebrijano y a la guitarra Emilio de Diego, Daniel Moya y Pepín Salazar.

Cartel de la película.
Mi padre, a la guitarra, junto al gran genio innovador del flamenco, Vicente Escudero. Escena de la película “Con el viento solano” (1966), dirigida por Mario Camus y protagonizada por Antonio Gades.
Programa de TVE “Galas del sábado” sobre Antonio Gades, bailando “Mirabrás”. Al cante el lebrijano y a la guitarra Emilio de Diego, Daniel Moya y Pepín Salazar.

Festival Internacional de Santander (1958). Mi madre (a la derecha del todo) entre bambalinas junto a Carmen Amaya (centro) y otras bailarinas.


Festival Internacional de Santander (1958). Mi madre (a la derecha del todo) entre bambalinas junto a Carmen Amaya (centro) y otras bailarinas.


En la foto, la Compañía con Antonio Gades y Miguel Gila en el centro, abajo. Curra Jimenez, los Polacos y mis padres, en el extremo derecho, de pie, entre otros.

En la foto, la Compañía con Antonio Gades y Miguel Gila en el centro, abajo. Curra Jimenez, los Polacos y mis padres, en el extremo derecho, de pie, entre otros.








